2 de marzo de 2009

Análisis de los resultados en las elecciones autonómicas gallegas y vascas

Son muchos los aspectos que se derivan de un análisis sosegado de los resultados electorales en las elecciones de este primero de marzo de 2009. Por ello, y para estructurar de una manera más comprensible las conclusiones, analizaré por separado las elecciones gallegas, las del País Vasco y, por último, la clave general y las consecuencias que estos resultados pueden traer a la política nacional.

La victoria de Núñez Feijóo en Galicia es incontestable. Con 39 escaños (y en espera del recuento del voto extranjero) el Partido Popular ha reconquistado la mayoría absoluta en la tierra de Mariano Rajoy. El bipartito no ha conseguido consolidarse como opción de progreso en Galicia, y ha fracasado en su estrategia de afianzarse como alternativa a la hegemonía conservadora que durante décadas encarnó Manuel Fraga. Desde un punto de vista local, el Partido Popular ha realizado una campaña entusiasta, renovada, a veces ácida y muy agresiva. Feijóo lo sabía muy bien. Era el todo o el nada, y han ganado. En cambio, las campañas de Pérez Touriño y Quintana han adolecido de unas expectativas por encima de sus posibilidades finales, y la división de programas y propuestas ha vencido a la unión del interés común: repetir gobierno en la comunidad gallega.

En el País Vasco el cambio ha vencido. La política de frentes de Ibarretxe, a pesar de haber sido la opción ganadora, no consigue su propósito de vencer a la opción constitucionalista y de consenso de Patxi López. El notable aumento del PSE y la supervivencia del Partido Popular de Basagoiti permiten a estas dos formaciones establecer un gobierno de cambio que abandone la senda separatista y de confrontación del ya ex lehendakari Juan José Ibarretxe. En clave local cabe destacar, al menos, cuatro datos: por un lado, el voto abertzale ha ido a parar de forma muy significativa a Aralar, y parece que han sido muchos los que no han seguido la consigna etarra del voto nulo. En segundo lugar, la bronca marcha de María San Gil que en tantos aprietos metió a Mariano Rajoy ha sido superada con holgura, puesto que los populares sólo pierden dos escaños y se convierten en el partido llave para un gobierno de cambio. La opción independentista de Euskal Alkartasuna ha sido un absoluto desastre, y relega a la formación nacionalista a la práctica desaparición. Por último, Ezker Batua sufre un amplio castigo en favor del PSE. Todo parece indicar que Patxi López será el próximo Lehendakari. Ahora sólo queda por averiguar si formará un gobierno únicamente socialista con apoyos puntuales o si Antonio Basagoiti será el nuevo vicelehendakari. Voy a apostar: la segunda opción tiene, en mi opinión, más posibilidades de prosperar, pues otorga estabilidad al País Vasco.

En clave nacional, los resultados son más que satisfactorios para el Partido Popular. El propio Mariano Rajoy había situado las elecciones en Galicia en el núcleo de su reválida como presidente nacional del PP. Ha estado prácticamente quince días recorriendo Galicia palmo a palmo, y los resultados no han podido ser más positivos. Además, lo hace en plena crisis por los casos de corrupción y espionaje en el seno de su partido, que no parecen haber afectado lo más mínimo la intención de voto de sus seguidores vascos y gallegos. Y, sobre todo, calla a los críticos en el seno el Partido Popular: por un lado, uno de sus pilares, Núñez Feijóo, recupera la Xunta de Galicia y, por otro, la caverna mediática se queda sin argumentos para satanizar a Basagoiti en contraste con María San Gil. Una gran noche ésta del 1 de Marzo, sin duda, para Mariano Rajoy. En cambio, el PSOE tiene mucho que analizar. Es cierto que la alegría es desbordante en el País Vasco. Zapatero había apostado muy fuerte por López como nuevo lehendakari, y la jugada le ha salido redonda. Pero, en cambio, en Galicia sufre su primera y muy significativa derrota electoral. Si bien el País Vasco merece un análisis muy aislado de sus resultados, el resultado en Galicia tiene una muy fuerte componente nacional. Zapatero debe tomar medidas si no quiere perder también las elecciones europeas. Por otro lado, y volviendo al asunto vasco, Zapatero tiene que añadir a la cabecera de su agenda un asunto muy importante: el PNV deja de ser su alianza preferente en el Congreso y no tiene más remedio que fijar una postura común con CiU y Josep Antoni Durán i Lleida.

Gallegos y vascos han apostado por el cambio. Tomemos nota.

Cinegética

El arte de la caza está de moda en España. El ministro Fernández Bermejo, ya ex ministro, es un ejemplo evidente de la sinergia del hambre y las ganas de comer. Por un lado, su garrafal error al asistir a una cacería a la que también asistía el juez Garzón en plena instrucción del caso de corrupción del Partido Popular, caso Gürtel, y la demagógica y alevosa utilización por parte de Mariano Rajoy y sus aledaños mediáticos se han convertido en el hambre. Las virtudes por las que fue escogido como ministro, de una parte su retórica contundente y de otra su capacidad de embestida contra el corporativismo judicial y el enrrocamiento del Partido Popular, han resultado en última instancia mortíferas para el ministro, y por tanto las ganas de comer en la sinergia planteada. Han sido estas cualidades las que han cavado la tumba de su dimisión. Hecho que, en un país tan poco acostumbrado a la asunción de responsabilidades, le honra. Por otra parte, y en honor a la verdad, Mariano Fernández Bermejo fue nombrado para realizar el trabajo sucio del Ejecutivo, bajo las órdenes de Zapatero y Fernández de la Vega. El tiro, por la culata.

En el Partido Popular, en cambio, continúan con las escopetas de caza en ristre. No cesan de conocerse pruebas evidentes de la implicación de cargos públicos del Partido Popular en la trama de corrupción y espionaje. El último -¿o fue el primero?- Francisco Granados, el consejero con más poder en la Comunidad de Madrid después de Nacho González y de la lideresa Aguirre. Todo apunta a que el conglomerado de corruptelas, comisiones, espías y sobornos forma parte importante del flujo sanguíneo habitual de la Comunidad de Madrid y la Generalitat Valenciana. Cazado el ministro, ¿aplicará Rajoy la cinegética en la depuración de responsabilidades políticas dentro del Partido Popular, o continuará, tal y como nos tiene acostumbrados, observando la paja en el ojo ajeno pero no la viga en el propio? El Partido Popular y sus medios aledaños no pueden seguir acusando a todos los estamentos del Estado de Derecho de componenda ni de causa general sin asumir que sufre una carcoma letal de corrupción y falta de liderazgo. El gallego debe dar ya un golpe en la mesa definitivo, y no esperar a que el perdigón le estalle en la cara o le muerda cualquier perro de presa.

Que en un país con tres millones y medio de parados y en recesión económica el Gobierno se pierda con la sesión de caza de un ministro y el principal partido de la oposición esté en plena guerra fratricida es simplemente desolador. Esperemos que, pronto, se cierre la veda.

11 de febrero de 2009

Una lección imprescindible

La crisis es gravísima. Mucho más de lo que nadie pudo pensar hace apenas un año. A pesar de que, según algunos analistas, tocaremos fondo en breve, no podemos estar seguros de que, para entonces, existan los resortes suficientes para salir de este atolladero que se está llevando por delante a cientos de miles de familias, de trabajadores que, en definitiva, constituyen la mejor fuerza de empuje y el mejor comodín en la manga para llevar a la economía española a flote y a la olvidada senda de crecimiento.

Voy a atreverme a indagar, brevemente, en la aparente situación de infructuosidad de las medidas económicas tomadas por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Es evidente que se han tomado medidas, algunas de ellas contundentes y capaces de, en cualquier otro caso, haber subsanado al menos parcialmente la confianza del sistema interbancario. Sin embargo, y esto ya lo sabíamos, los bancos no son oenegés y no están dispuestos a destensar la apertura del grifo del crédito en tiempos de recesión. Sin esta aportación imprescindible de liquidez procedente de los bancos, el Gobierno no tiene más remedio que aportar directamente liquidez a través de un ICO que no está capacitado para canalizar rápidamente la fuerte inversión pública propuesta por el Gobierno como solución a la acuciante gravedad de la crisis. Por tanto, aún quedan meses para que estas medidas se hagan efectivas y puedan, en consecuencia, ser evaluadas fidedignamente por sus resultados. Del mismo modo podríamos hablar del Plan de Inversión Municipal, del que se espera la creación de 400.000 puestos de trabajo que pueden dar un cierto alivio a este imparable descenso en picado.

Y ante esta situación de desesperación, esta tarde en el Congreso, algo ha cambiado. No ha cambiado en el Partido Popular, que sigue enfangado en una crisis interna, casi más preocupante que la económica (por el vacío en la labor de oposición que se deriva de ésta), y que no deja de mirarse el ombligo. Mariano Rajoy ha intentando hoy, más que proponer algún plan económico o alguna medida de calado que pueda ayudar a la Nación, convencer a los diputados de su grupo parlamentario de que él debe seguir siendo el Presidente Nacional del PP. De nuevo los mismos reproches, los mismos chascarrillos manidos y la misma dejación de responsabilidades en la labor constitucional de oposición que le corresponde al Señor Rajoy.

El cambio ha venido, en primer lugar, de manos del Presidente del Gobierno. La preocupación mostrada por Zapatero en el programa "Tengo una pregunta para usted" se ha trasladado a su discurso parlamentario en forma de propuesta: necesitamos un pacto de Estado que, de un lado, genere confianza y, del otro, ofrezca soluciones a largo plazo. En segundo lugar, el que desde mi punto de vista es el mejor parlamentario de la Cámara, Josep Antoni Duran i Lleida, le ha dado forma a una posibilidad de ejecutar este pacto. Así se hace oposición, así se arrima el hombre. Se puede y se debe criticar al Ejecutivo, faltaría más, pero hay que poner encima de la mesa propuestas, medidas y apoyo político. Es el momento de los acuerdos y los hechos, no de los reproches absurdos y las palabras enjutas. Por último, Ana Oramas, portavoz de Coalición Canaria, ha hablado con el alma, con la voz del pueblo. Y ha dicho lo más certero que he escuchado desde hace un año sobre la crisis: aparquemos las diferencias, olvidémonos de que somos políticos, y hagamos algo para que esto no acabe con este país y con nuestros ciudadanos.

Es la anterior una lección imprescindible para vencer a lo que nació en Estados Unidos bajo la irresponsabilidad de los especuladores y de lo que en España se ha agravado bajo la ausencia de reformas estructurales. Tomemos nota.

13 de octubre de 2008

¿Acaso no es esto lo que todos llaman amor?

No encontré una causa más justa que la de amarte. El ábaco impreciso se equivocaba de nuevo. No era yo, no eras tú. Habíamos de ser, sin duda, los dos. Sin más. Sin menos. El color de tus ojos en mis labios, mi sonrisa distante en tus mejillas, y las sábanas repletas de latidos y de besos. ¿Acaso no es esto lo que llaman amor?

Mi tendencia a resumir me hizo escribir en un papel tu nombre y el mío. Y la tinta recorrió indemne nuestros cuerpos ateridos de caricias y de luz a borbotones. ¿Quieres dar un paseo? A la izquierda mi alacena de hojalata, a la derecha mi camastro de madera, y en el centro sólo queda espacio para decirte, sin palabras, algo que ya sabes de hace tiempo.

Y para definir amor no nos hizo falta el diccionario ni las tablas de la ley ni el adusto gesto del gendarme. Bastó con perder la cuenta de abrazos en silencio, dejar a un lado el reloj y la clepsidra y olvidarse de la ajena consideración. Bastó con escucharte unos segundos, con sentir tu risa en mi costado, con alzar la vista y descubrir que no faltaba nada, que estabas tú.

Quise regalarte el pincel de mis huellas en tu casa, el rumor de la primera mirada, la leve sinestesia del que conoce el camino. También compré una caja repleta de amapolas, y un libro de páginas en blanco para que escribas, tras la fecha, que me quieres y te quiero. ¿Acaso no es esto lo que todos llaman amor?

Y si te has acostumbrado a mis versos, entreverados de tus manos y las mías, déjame que duerma pensando que es cierto, que tienen razón, que no es mentira. Y quédate a mi lado, y no dejemos nunca de llamarlo amor.

19 de abril de 2007

Balada de los ojos de Max


De presagios y encerronas se vistieron sus ojos. Como una losa de gladiolos, como el incesante retorno de las olas del otoño. Y sin saber por qué, sin apenas adivinar qué sucedía a esas horas en la calle más cercana, Max había perdido la ilusión - y la esperanza.
Podía oler el rubor del amante perdido, la tibieza de los botones desabrochados en la oscuridad y el color adusto de los besos extraviados.
Para entonces la suerte estaba echada. Las manos encintas, el infinito sonar del tambor de unos labios destrozando el amanecer. Aquél y todos los demás. El pecado de la carne en el seno del olvido. Max con sonrisa de plata, con enagua de alabastro. Él se preguntaba cuándo iba a cesar el continuo martilleo de la ajena consideración, la sibila pregunta de los finales de línea, el reverso en penumbra del último acto.
Cubrió de sal las huellas marcadas, y comenzó a llorar como lo hacen los niños que descubren a Melchor haciéndoles el desayuno, o pintándose los ojos frente al espejo del baño. Max canción de cuna y verso en esperanto. Max muerto de frío.
Del vacío y el silencio quedaron sus ojos vestidos.

Opinión: Teoría de la Conspiración



La desinformación es uno de los estados más preocupantes que pueden darse en democracia. Más si cabe si ésta viene acompañada de la mentira, la falacia y la búsqueda del rédito político.
Desde que el 14 de Marzo de 2004 el Partido Popular perdiera las elecciones, en parte por su pésima gestión de la crisis y por su intento de politización del fatídico atentado del 11M, el único objetivo para el principal partido de la oposición ha sido desbancar al Gobierno mediante la manipulación mediática, ideando y orquestando, con la ayuda y participación de medios como El Mundo y Cadena Cope, lo que hoy se conoce como la teoría de la conspiración.
La gravedad del asunto es máxima, en todos los sentidos. Para llevar a cabo sus objetivos, el PP no ha dudado en deslegitimar al Poder Judicial, a los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado e incluso al honor del presidente del Gobierno, del que se ha llegado a decir que pactó con ETA los atentados para llegar a la Moncloa.
Entre orquestas mondragones, manolones y ácidos bóricos, para mí el punto más delicado de toda este intento de desacreditación del resultado electoral de las generales del 14M ha llegado con la actitud de Díaz de Mera y la supuesta existencia de un informe que relacionaba a ETA con el atentado, informe que, según las mismas fuentes, habría hecho desaparecer el ejecutivo de Rodríguez Zapatero. La mentira, posteriormente desmontada con las declaraciones de los mandos policiales a los que el ex-director general de la Policía podía estar refiriéndose (afirmaron que ese informe existe y que precisamente pone en evidencia todo lo contario: ETA no tuvo nada que ver, o al menos no se puede demostrar, en el 11M), vino adornada de un paternalismo propiciado, según Díaz de Mera, por la posibilidad de represalias contra los que declararan confirmando lo dicho por el actual eurodiputado.
La vileza del asunto, visto lo visto, no conoce límites. El PP no sólo intenta tapar sus mentiras con más mentiras, sino que además intenta expandir una cortina de humo que ahogue al gobierno y lo haga verse involucrado en tramas siniestras y oscuras, más propias del hampa que de un gobierno elegido democráticamente por once millones de españoles.
Desde mi punto de vista, hasta que el Partido Popular no sea capaz de aceptar que mintió, o al menos ocultó la información (cada día se constata más que Acebes y Aznar mintieron) el día 11 de Marzo y los posteriores hasta las elecciones, y hasta que no depure esa responsabilidad política mediante la renovación de su cúpula política, no será capaz de acceder a un gobierno, pues cualquier persona con algo de razón se percata rápidamente de que al PP lo mueven el rencor, la soberbia y el radicalismo de no verse sentados en los escaños azules del Congreso.
Al menos a mí aún me queda fe en la Justicia, y confío en que, finalmente, y tras las conclusiones del juicio que actualmente se lleva a cabo en la Casa de Campo, se despejen estas teorías que lo único que hacen es debilitar la democracia y engrandecer al terrorismo etarra y al terrorismo islamista radical.

2 de noviembre de 2006

Opinión: Homofobia


Copio aquí directamente la respuesta que he enviado a la autora del artículo, Nuria Van Den Berghe, del periódico El pueblo de Ceuta, que a continuación os enlazo:
http://www.elpueblodeceuta.es/archivo/2006/Octubre/24/_nuria.htm

Supongo que escribió usted el artículo con una sonrisa de oreja a oreja, con enjundiosa sorna, diciendo: "¡Hay que ver lo graciosa que soy!" Y la verdad es que, a mí, lo único que me da su artículo es pena. Pena de pensar que aún queda gente que es tan obtusa y tan repleta de maldad como para poder entender que dos personas del mismo sexo pueden amarse. Y no hablo de un amor distinto, no me considero capaz de crear casuísticas del amor en función de quién ama y quién es amado. Hablo de un amor único e igual para todos los seres humanos, ése que hace que el sistema nervioso se desestabilice, que hace temblar las piernas, hablo de ese amor que te obliga a dejar cosas atrás y a liarte la manta a la cabeza, hablo del amor que hace girar al mundo y nunca se detiene. Y no dude ni por un segundo usted que yo, por mi condición de maricón (como a usted le gusta decir) no sé amar como usted lo hace, y no soy capaz de sentir el dolor que provoca el desamor. Y no piense usted que por ser maricón no soy capaz de entregarme a otro hombre como lo hace una mujer, y no soy capaz de sacrificarme por el hombre que amo. Y no lo piense usted, porque se estará equivocando.
Me resulta inverosímil que usted piense que nosotros nos besamos en la calle para, y la parafraseo, "hacer alarde de mariconería", y lo que aún me resulta más increíble es que usted sienta asco ante algo tan simple y tan bello como un beso. ¿Ha releído el artículo o simplemente se ha dejado llevar por su ideología fascistoide y contraria a cualquier código de derechos humanos? Nosotros nos besamos cuando nos queremos, como hacen todas las personas que se quieren, y nunca con la intención de alardear. Aunque sí muchas veces con miedo de que, por culpa de personas como usted, nos llevemos un insulto, una amenaza o una paliza de los intolerantes y los cobardes rapados que llevan bates y botas de cuero, y a los que usted con su artículo parece alimentar. Asco dice. Lo que a mí me da asco y muchísima tristeza es ver su poca calidad humana, y pensar que puede tener hijos a los que inculcar estas ideas. ¿Ha pensado usted en que puede tener hijos homosexuales? ¿Qué hará, sentirá asco de ellos? Luego seguro que es usted de comunión diaria, pero se le ha olvidado eso del prójimo y lo de "Dios es amor".
Y me tiraría horas diciéndole cosas, pero creo que no merece la pena, porque a los que utilizan su posición en los medios de comunicación, como usted ha hecho, para hacer daño por hacer, hay que pagarles con la ignominia. Ahora sí, no le perdono que se haya intentado reír de nosotros, que nos haya insultado y agredido, que haya sacado todos los sinónimos de homosexual, gay y lesbiana a la luz para hacer de ellos una mofa y una broma. Esto no es una broma. Cada día tenemos que sufrir vejaciones de intolerantes como usted y luchar para que se reconozcan nuestros derechos como ciudadanos e incluso algunos derechos humanos (que viene de homo, pero un homo distinto al que conforma la palabra homosexual, que viene del griego - revise sus apuntes de Latín, que debe haberlos perdido).
Como despedida, le diré que voy a enviar este e-mail al director de su diario, y que espero que la obligue a pedir disculpas públicamente. Y le diré además que reflexione, y se dé cuenta de que odiar es mucho más contraproducente que amar. No nos odie y se amará un poco más a sí misma y a los que la rodean.
P.D.1. No dice usted gay porque le parece un anglicismo innecesario. ¿Y por qué, en cambio, utiliza usted copyright en vez de derecho de autor?
P.D.2. Revise usted, por favor, la acentuación (a tildes me refiero) de los pronombres interrogativos de su texto, que no se diga que las periodistas ceutíes no saben escribir cuando se trata de hablar de maricones.
P.D.3. "dé", del verbo dar, lleva tilde para diferenciarlo de "de" preposición.
P.D.4. Efectivamente, el prefijo homo- que conforma la palabra homosexual viene del griego, puede usted comprobarlo en cualquier página seria de Lexicología.

21 de septiembre de 2006

El lobo y el hombre


Comencemos por los hechos. Isbiliyya, conocido pub de ambiente de Sevilla en que cada día, salvo los sábados, tienen lugar los mejores espectáculos de drags queen, travestis y transformistas, en mi opinión, de España. Tras la magistral interpretación de Angelita la Perversa, que en ese momento encarnaba a Whitney Houston, una transexual en proceso de cambio de sexo, Raffaella, se dispone ante la artista incomodándola (a ella y a todos) con sus movimientos de pelo y, por qué no decirlo, produciendo la carcajada y la mofa generalizadas, sobre todo cuando nos enseñó literalmente su miembro viril y lo que no sabemos aún si eran unos labios incipientes o un escroto. Una vez fuera, repartió tarjetas de visita ofreciendo sus servicios de prostitución a domicilio. Un dato importante: iba puesta de droga y alcohol hasta las cejas. Cuando yo me fui del local, ella se quedó hablando con un grupo de asistentes al espectáculo. El resto lo cuento brevemente y basándome en una síntesis de las diversas versiones de los asistentes: el grupo empieza a mofarse de ella, ella se enfada y les tira su copa, hiriendo a un chico. Después de esto, mientras intenta escapar, la alcanzan en medio de la carretera y se lleva una buena tunda de palos. De insultos. Y de amenazas. El futuro siempre por delante.
El caso es que la que se llevó la primera guantada de Raffaella ya había tenido días antes, una o dos semanas a lo sumo, problemas con otra transexual, también drogada, a la que insultó, provocando la ira de la transexual y el escándalo en la terraza del pub.
¿Acaso se puede agredir verbalmente a alguien o reírse de esa persona, desvalida, que está puesta hasta las trancas, que no tiene nada ni a nadie en el mundo, que vende su cuerpo para ganarse la vida (y para, supongo, conseguir un cuerpo acorde a su mente) de manera tan gratuita? Voy más allá. ¿Con qué derecho de superioridad nos creemos para reírnos de alguien que está intentando ser quien ha soñado ser, en un proceso que no hace daño a nadie y, en cambio, devuelve la vida a quien ha vivido anclada en el olvido de no ser quien verdaderemente se es? Me niego a dar cancha a los que el otro día se mofaron de ella por su condición de transexual y luego pusieron el grito en el cielo cuando ella perdió los nervios. No voy a defender ni por un segundo su actitud violenta, pero está claro que la balanza de recursos de defensa estaba infinitamente descompensada.
Y con este punto de partida, se me vienen muchas ideas a la cabeza. Decía Hobbes que el hombre es un lobo para el hombre. Y en el mundo homosexual es algo que late casi hasta salirse del corazón. En muchas ocasiones somos los homosexuales los que bebemos de las fuentes de la homofobia para ir, en definitiva, en contra de nosotros mismos. Somos los primeros que creamos los clichés y las clasificaciones absurdas referidas a pluma, cambio de sexo y condición física. Y luego nos quejamos de que el poder heterosexual nos margine o trabaje con eslóganes que plasman esos mismos tópicos que nosotros fomentamos y expandimos. La esquizofrenía absoluta en definitiva. Para defendernos y para alcanzar la plena igualdad de derechos y deberes que tanto ansiamos el primer paso que la comunidad homosexual y transexual debe dar es el respeto y la solidaridad mutua con todo el colectivo y, desde luego, el destierro de los clichés franquistas y fóbicos de los que muchos siguen alimentándose. Porque cuando herimos con esos patrones a un igual no nos damos cuenta de que nos estamos clavando los dardos en nuestro propio pecho.
Por eso, y con esto termino, desciendo algunos peldaños hasta la filosofía popular (que desde luego es más profunda que cualquier esoterismo de los filósofos de pacotilla de hoy en día) y me quedo con eso de "vive y deja vivir", y seguro que todos somos un poco más felices y un poco más libres.
(Imagen: San Sebastián, de Réni).